Cuando se agotan las fuerzas
¿Alguna vez te has sentido agotado? Me refiero a ese agotamiento que va más allá de lo físico e impacta en tu mente. Si te ha sucedido esto, no es de asombrarse, porque las situaciones de la vida son variables y en ocasiones, cuando uno menos se lo espera, llegan las pruebas más duras de superar.
En el libro de Romanos 8, versículo 28 dice lo siguiente: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Así que, si has vivido algo así o actualmente estás pasando por dicha prueba, no desmayes, porque al final todo resultará para bien.
Cuando no tengas más fuerzas pídele a Dios sabiduría, para que te muestre cómo salir triunfante y no te olvides de buscar su palabra, porque la Biblia es la guía que ilumina el camino cuando la ansiedad y el miedo no nos permiten ver.
Piensa por un momento de cuántos problemas Dios te ha librado y verás que eso que parecía grande, ya no lo es.
En medio de la prueba recuerda que desde que creíste en Jesús y lo confesaste como salvador de tu vida, Dios está contigo y como dice en Isaías 40, versículo 29: “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas”.
Que hoy el Señor multiplique esas pocas fuerzas que te quedan y que tu fatiga disminuya gradualmente hasta desaparecer. En el nombre de Jesús, amén.
